Como se ha visto en los últimos años, se puede vivir, y además muy bien, de mostrar tu vida en las redes sociales. Cada vez son más las personas que deciden abrirse un perfil en las distintas plataformas, o aumentar su número de publicaciones, con la intención de ganar nuevos seguidores para que alguna marca se fije en ellos y así obtener ingresos.

Sin embargo, esta tendencia se está llegando a convertir en obsesión para muchos, que no se sienten cómodos si realizan cualquier actividad rutinaria sin publicarla en alguna red social llegando en algunos casos, incluso, a sufrir ansiedad por el hecho de no poder compartirlo en un entorno 2.0.

Los últimos casos de influencers que han decidido terminar con su vida, han alarmado a la sociedad mundial de las consecuencias que esta dimensión 2.0 ha creado. Ante esto, científicos y distintos especialistas han desarrollado una serie de iniciativas e informes para conocer qué está pasando y ponerle solución.

Una de estas investigaciones, publicada en el EPJ Data Science, demuestra que a través de un algoritmo se puede medir, e incluso predecir, los índices de depresión que una persona puede estar pasando según las fotos que publica en redes sociales. Lo curioso de este estudio, es que no solo analiza si una persona está sufriendo, o puede sufrir, de depresión en un futuro cercano, sino que lo mide a través de factores, como el filtro utilizado en sus fotografías.

Sin ir más lejos, los directores del informe, Chris Danforth, de la Universidad de Vermont y Andrew Reece, de la Universidad de Harvard, han concluido que algunos indicadores de depresión en plataformas como Instagram son la publicación de fotos en tonos azules, oscuras o en escala de grises. Además, han señalado que entre las personas deprimidas el filtro más popular era ‘Inkwell’ y, entre aquellas más sanas, el efecto favorito el ‘Valencia’.

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