Probablemente, si piensas en un día en la oficina junto a tus compañeros, jamás te vendrían a la cabeza. Pasan completamente inadvertidos, solo hacen acto de presencia cuando es necesario y, precisamente por ello, no sucumben ante el despido. Son los zombis corporativos y, si después de leer la descripción anterior, te has sentido identificado, solo podemos recomendarte un replanteamiento general de tu actitud en el trabajo. Si por el contrario, te ha llevado a pensar en algún compañero de la empresa, no te preocupes, nosotros hoy te ensañamos cómo lidiar con él.

Ni nosotros nos habíamos parado a pensar en ello pero, tras leer un artículo de Montse Mateos publicado en Expansión, nos pareció un concepto tremendamente curioso e interesante para traerte hasta este espacio, después de descubrir de su mano todo lo que debemos conocer. Ya que, no te engañes, ya estés trabajando en España o Reino Unido, es una figura que existe en todos los países del mundo.

Cuando tengas un compañero de esta clase no pienses que te encuentras ante una persona vaga, ni lo más mínimo. Lo que si es cierto, es que son trabajadores que no buscan destacar, se mantienen en un plano intermedio, haciendo lo justo y necesario para que no les llamen la atención, pero sin buscar dar más allá de lo estrictamente necesario.

Por ese motivo no estamos ante el típico ‘vaguetis’,  que cumple con su horario y se mantiene en una zona que le resulta cómoda, sin querer ir más allá. En estos casos, la situación resulta mucho más llamativa, dado que normalmente les cuesta cumplir los plazos y tratan de escaquearse de todas las tareas que les resultan incomodadas siempre que pueden.

No te vamos a recomendar en nuestro espacio que no te relaciones con él, para nada. No estamos hablando de que el zombi corporativo sea un estado contagioso, pero si debes saber que no resulta tan difícil llegar a esa situación. Los motivos pueden ser muchísimos, desde desmotivación hasta estar pasando por una mala etapa personal que te hace ser mucho menos proactivo en el trabajo.

Ahora bien, todos estos motivos no significan que te vaya a resultar sencillo trabajar con él si te tocara realizara desarrollar un proyecto en equipo. Si esa es la situación, nuestra recomendación sería que te centres en realizar un reparto de tareas muy concreto y que no alientes sus comportamientos. Debéis llegar a un punto de acuerdo, sobre el rumbo al que se dirige el proyecto y los logros que queréis conseguir, y debes dejar muy claro que es necesario lograrlos.

Y es en este punto en el que surge la temida pregunta: y si yo ya he caído en esa situación, ¿es posible salir de ese hastío? No te preocupes, no es 100% permanente, pero requiere voluntad del afectado recuperar esa ilusión y motivación perdida. Para ello, lo más importante será que te centres y pienses cómo llegaste a esa situación, los motivos que se esconden tras esa falta de interés por dar el máximo cada día y trates de ponerle remedio.

Ya conoces los síntomas, por lo que recuerda, ten cuidado y no dejes que una situación de desgaste temporal te lleve a perder la motivación por tu profesión. No te conviertas en un zombi corporativo.

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