La primera ministra británica, Theresa May, anunció ayer la convocatoria de elecciones anticipadas en Reino Unido el día 8 de junio. A pesar de que la propia jefa del Ejecutivo reiteró en varias ocasiones que no convocaría elecciones, el cambio de guion llega, según palabras de May, para ganar “claridad” de cara a la negociación con la Unión Europea sobre el ‘Brexit’.

El análisis más extendido y aceptado entre los medios es que lo que busca la ‘premier’ británica es ganar fuerza y sacar músculo de cara a las conversaciones con Bruselas. Con la oposición laborista bajo mínimos en las encuestas y la escasa confianza que hay en su líder, Jermey Corbyn, los ‘tories’ ven la posibilidad de reivindicarse y acabar con buena parte de la oposición para tener manga ancha en su negociación con Europa.

De este modo, la lectura que parece más acertada tras esta decisión es la de que May apuesta por acumular poder para gozar de margen de maniobra desde su país y forzar, si así fuera necesario, un ‘Brexit duro’ con la Unión.

La hipótesis de que el adelanto electoral podría leerse en clave de plebiscito sobre la permanencia de Reino Unido en la UE se puede descartar. Aunque los laboristas han tenido posturas poco firmes respecto a la salida de la Unión Europea, el propio Corbyn subrayó ayer, tras conocerse la noticia, que su programa electoral defenderá  “un mejor ‘Brexit’ para todos”.

El único partido que abiertamente ha sostenido que abogará porque los Veintiocho se mantengan en esa cifra es el partido liberal centrista de Tim Farron, que se esfuerza en aglutinar a ese 48% de británicos que votaron en contra de la salida de Las Islas del club europeo, aunque las encuestas le sitúan lejos de atraer a esa casi mitad de la población.

Sin embargo, el “error de cálculo” podría venir desde Escocia. Al menos así calificó la decisión de May la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, que criticó que la líder del Ejecutivo británico solo busque el beneficio para su partido y no para la nación. En este sentido, Sturgeon reconoció ver en este adelanto electoral la posibilidad de que Escocia vuelva a forzar un referéndum de independencia, como viene clamando desde que se conoció el resultado del ‘Brexit’.

Encuestas

Son, en definitiva, las encuestas, las mismas que no otorgaban la victoria al ‘Brexit’, las que parecen haber forzado la decisión de May. Según la mayoría de los sondeos, la victoria de los conservadores sería aplastante y les proporcionaría una mayoría muy amplia para negociar ‘su’ salida de la Unión sin trabas burocráticas internas.

La encuesta llevada a cabo por YouGov para The Times daba hace solo unos días una victoria a los ‘tories’ con una intención de voto del 44%, casi el doble que los laboristas (23%) y cuatro veces más que los liberales (12%) y los euroescépticos del UKIP (10%).

Por su parte, The Guardian, en un sondeo publicado tras conocerse el anuncio electoral y realizado por la empresa ICM, predice un resultado similar al de The Times: un 44% para los conservadores, 26% para los laboristas, 11% para el UKIP y un 10% a los liberales.

En esta línea, el poder que Theresa May aglutinaría sería apabullante en la cámara de representación británica. Un poder que permite, al menos a nivel interno, una capacidad de maniobra casi total a la hora de negociar el ‘Brexit’, ya sea blando o duro. «Brexit means Brexit», recordó May, y ahora el ‘Brexit’ podría significar lo que los conservadores quieran. Siempre que, eso sí, las encuestas acierten esta vez.

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